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El secreto del feng shui

“Cuando el Chi cabalga, el viento se dispersa; cuando alcanza el agua, esta se detiene. Los antiguos podían concentrar el Chi y evitar que se dispersara, podían moverlo y detenerlo. Por eso lo llamaban feng shui”

El Libro de los sepulcros.

Esta cita es la primera referencia que se tiene escrita sobre el feng shui, se encuentra en el Zhang Shu o Libro de los sepulcros y data del 300 a.C. Quizás te parecerá extraño que el feng shui tenga relación con algo referente a la muerte, a los sepulcros, pero esto tiene su porqué. En Oriente, el feng shui se aplica a dos ámbitos de la vida de las personas, las viviendas y los sepulcros. En este último caso, los orientales consideran que debe tenerse muy en cuenta cómo se ubican los entierros de las personas que mueren en una familia para que no afecte negativamente a los descendientes de la misma.

 Predicciones de futuro.

En el ámbito del hogar, en el lejano oriente se practicaba la geomancia, un arte adivinatorio que consistía en observar el paisaje para predecir posibles desgracias y evitarlas, además de atraer la buena fortuna. Los eruditos de esta práctica aconsejaban sobre cómo debía colocarse y disponerse todo en el hogar, los palacios e, incluso, en las tumbas para que la energía fluyera de forma correcta beneficiando de manera positiva en la vida de las personas. El feng shui alcanzó su máximo desarrollo durante la dinastía Tang entre el 618 y 907 d.C.

Actualmente el feng shui es una práctica muy popular entre las personas que buscan la armonía y la felicidad en sus vidas, una práctica que tiene siglos de antigüedad, una sabiduría sobre el bienestar personal y familiar en relación con el entorno y el paisaje. Entrar en una estancia regida por el feng shui es respirar y sentir bienestar.