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El té verde

El té verde es el más potente de todas las clases de té que existen porque no es sometido a un proceso de oxidación; sus hojas se secan y se fragmentan rápidamente después de ser cogidas, por eso su sabor es más fresco que el de otros tipos.

El color que desprende este tipo de té es un color verde pálido, de ahí su nombre.

Cómo prepararlo.

Para preparar un buen té verde simplemente tienes que seguir unos sencillos pasos. Primero, tienes que calentar el agua pero sin que esta llegue a hervir. Después se debe introducir el té dentro del agua, una cantidad equivalente a una cuchara de postre. Entonces, se dejar reposar el té dentro del agua entre dos y tres minutos. Después de este tiempo, ya se puede retirar el té.

Ten cuidado en no dejar que el agua hierva o tampoco pasarte del tiempo de reposo porque, de lo contrario, el té adquirirá un sabor amargo.

El té verde es considerado como una medicina natural porque, al no estar oxidado, mantiene casi intactas todas sus propiedades prácticamente igual que las que tiene en la planta antes de ser recogido. Aunque su contenido en teína no demasiado elevado.

Es un gran digestivo, facilita el proceso de digestión y calma las digestiones pesadas.

Es un potente antioxidante, su contenido en polifenoles es muy elevando. El más abundante de ellos es la catequina, concentrándose en un 30% en el té, la cuales tienen un poder anticancerígeno muy importante. Pero, además, las catequinas tienen otras clases de propiedades: son antiinflamatorias, regulan el colesterol y activan la circulación sanguínea.

En el té verde es un buen aliado si quieres perder unos quilos de más porque esta planta estimula el metabolismo siendo, también, un termorregulador lo que te hará quemar grasa corporal.

Otros valores nutricionales del té verde son su contenido en vitamina A, B, C y E; lo que, entre otras propiedades, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.