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El té amarillo

El té amarillo parece un producto nuevo pero, en China, es conocido desde los orígenes de esta bebida; se cultiva exclusivamente en el país, por eso su producción es más limitada. Este es un té semifermentado; similar a lo que ocurre con el te oolong, el te amarillo se oxida lentamente aunque el tiempo de fermentación es corto y se frena con calor. Su sabor y color son más cercanos al té verde pero no posee ese toque tan herbal que lo caracteriza; puede decirse que su aroma y sabor son particulares: suaves y delicados.

Cómo preparar un buen té amarillo.

Para preparar un buen té amarillo debes calentar el agua sin que esta llegue a hervir, un exceso de temperatura en el agua podría alterar su sabor. Después, debes añadir una medida de té equivalente a una cucharada de postres y dejarlo reposar durante dos o tres minutos.

Este té es ideal para tomarlo frío, un remedio excelente para seguir tomando esta infusión durante el caluroso verano.

Propiedades del té amarillo.

El té amarillo está considerado un digestivo excelente, su proceso de fermentación produce una serie de enzimas que favorecen la producción de jugos gástricos, los cuales harán más rápida y ligera tu digestión.

El contenido de antioxidantes del té amarillo es bastante elevado, más que el té negro o rojo aunque menos que el verde y blanco, aún así te ayudará a eliminar toxinas y combatir radicales libres, manteniéndote sano y con buen aspecto, ya que los antioxidantes ayudan a combatir el envejecimiento del cuerpo e inhiben la reproducción de las células cancerígenas.

Este té también tiene un efecto de termogénesis que te ayudará a aumentar la temperatura corporal y quemar esa grasa acumulada que tanto deseas eliminar.

Otras de las grandes propiedades de este té es su efecto estimulante, contiene un nivel moderado de teína que activará tu cuerpo y tu mente lo suficiente para ayudarte a terminar el día.